ARCILLA
La luz que el ornamento de cerámica
porta hacia el cuerpo
te crea tangible y variable
el tacto que recoge el ojo.
Arcilla viva
instala en la contemplación
tu danza sobre negro fondo,
se entrelaza vida lumínica
con la oscura en directa sangre,
admiración encendida la boca
comunica en mínimas láminas
bebida que en última clave
del arco se siembra olorosa
como graduada caricia.
En recta sanguínea ardes
ordenando el cuerpo latente
al límite del beso armado,
cada desplazamiento etéreo
residente en punto invariable
brilla clavándose,
con viento de la brújula que mira
alimentados ojos de los rumbos,
punzante sólido
en dividido cáliz de madera.